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Un poco de historia
    La popular Cocina Económica de La Coruña, con sus casi 120 años de andadura, es una de las instituciones benéfico-sociales de mayor solera con que cuenta la ciudad herculina, la Marineda de Pardo Bazán.

    Diariamente, centenares de personas acuden a su comedor a recibir una ración de comida con la que poder subsistir. Son personas económicamente débiles, que carecen de lo más indispensable para vivir, que otrora disfrutaron de holgada posición social y que por azares de la misma se vieron obligados a implorar la caridad pública; o pobres vergonzantes que no se atreven a pedir, o gentes en el paro, estudiantes sin medios económicos, viudas desamparadas, refugiados y repatriados, inmigrantes, ancianos enfermos, madres convalecientes y todo el que pasa, en definitiva, un mal momento económico.

    Hay que destacar como la Cocina Económica viene manteniéndose, milagrosamente, desde su fundación en 1886. Y digo milagrosamente porque ha pasado, a lo largo de su historia, por momentos de verdadera penuria económica. Pero siempre ha logrado salir a flote y proseguir su cotidiana tarea de servir, diariamente, raciones alimenticias a los necesitados.

    Todo ello se debe a que desde su fundación contó siempre con Consejos Rectores desinteresados, buen número de suscripciones, no el suficiente dado el desarrollo demográfico de La Coruña, donaciones y aportaciones, en general, de entidades, corporaciones, organismos… merced a los cuales se ha logrado lo que puede considerarse un verdadero milagro de supervivencia.

    Desde esta página web, la Cocina Económica hace un llamamiento general para mentalizarles que con una pequeña cantidad que aporten a la institución, por muy diminuta que lo sea, pueden hacer felices a muchos necesitados, hermanos nuestros, que precisan de nuestra ayuda moral y material.

    IDEA DE CREAR LA COCINA ECONÓMICA:

Expuesta la iniciativa de la Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos para atender a tantos menesterosos como pululaban por la ciudad, al entonces gobernador civil Don Teodoro Baró, hombre sencillo y generoso, le pareció magnifica la idea y tras tener una favorable acogida por parte de todos los estamentos de la ciudad, la primera autoridad civil de la provincia nombró una comisión, formada por el Alcalde Don Evaristo Babé, el periodista Ricardo Acevedo y Don Ramón Pérez Costales, buen orador y ministro que había sido durante la Primera República.

    El Proyecto de la Cocina Económica fue combatido en más de una ocasión, a pesar de la mala situación por que atravesaba la clase obrera e indigente en general, pues más de un político local y más de una entidad estimaban que mejor que establecer cocinas económicas era proporcionar trabajo a los necesitados y parados, lo que era muy difícil de conseguir a corto plazo.

    Simultáneamente se especulaba también con la idea de crear un barrio obrero y una tienda-silo, donde se surtiesen las familias necesitadas.

    Pero prevaleció el primitivo proyecto, crear una Cocina Económica. Se consiguieron unos locales y todo se dispuso para que pudiese abrir, cuanto antes, sus puertas.

    Y así se fundó lo que iba a ser una institución modelo, que en principio quedó establecida en una antigua tahona, convertida más tarde en fábrica de harinas, en la calle del Socorro, hoy de Juan Canalejo, esquina a la del Sol. La Cocina Económica abrió sus puertas y asistieron las autoridades y representaciones y notable concurrencia de comensales, muchos de los cuales embarcarían, horas después, como emigrantes, en el trasatlántico de turno, rumbo a América.

    En aquel acto confraternizaron las clases acomodadas con los menesterosos, que compartían la misma mesa. Eran dieciocho en las que se había de servir el primer potaje y entorno a ellas tomaron asiento Pérez Costales, Nicandro Fariña, el consignatario de mayor prestigio entonces, el médico Emilio Fraga, de la Beneficencia Municipal, entre otros conocidos coruñeses. Durante el almuerzo actuó la banda de música de los "Cazadores de Reus". Hizo los honores el Gobernador Civil, entusiasta acérrimo de la Cocina y se hicieron votos por el feliz mantenimiento de la Entidad.

    Fueron acuñadas y troqueladas monedas de latón, sin curso legal, que adquirían las familias pudientes y coruñeses caritativos en general, los cuales entregaban en la vía pública a los mendigos y gentes que pedían limosna y con ellas iban a la Cocina Económica - eran de cinco y de dos céntimos - donde a cambio de la moneda recibían una ración de comida en suficiente cantidad para que no pasasen hambre el resto de la jornada. En el anverso figuraba la Torre de Hércules, con la leyenda "Cocina Económica de La Coruña" y en el reverso "Fundada en 1886".

    La primera Junta de la Cocina la presidía Don Antonio Lens Vieira, farmacéutico instalado en la Calle de San Andrés y honrado y fervoroso republicano, que rigió los destinos de la entidad hasta 1933, cerca de medio siglo, y en su afán de mantener una trayectoria limpia y ejemplar de servicio a los coruñeses necesitados, la benéfica entidad, por falta de recursos, suscripciones y subvenciones tuvo que cerrar al año siguiente, pero la Junta siguió funcionando y merced a su tesón y esfuerzo reanudó sus actividades.

    Para la caridad y de la caridad estuvo viviendo la Cocina Económica y ello en momentos muy difíciles como los de la pérdida de Cuba y Filipinas en la que se tuvo que atender a tanto repatriado, enfermo, expulsado y en la miseria, que llegaban al puerto coruñés como si fuese su tabla de salvación. Y la Cocina se las veía y se las deseaba para hacer frente a tanta demanda de socorro. El local no era confortable y las instalaciones culinarias eran muy primitivas, tanto que los empleados pasaban frío en el invierno. Pero nuevas ayudas volvieron a imprimir dosis de optimismo a la Entidad, que cobró nueva vida al pasar del siglo XIX al XX.

    Los gastos para mantenerla eran cuantiosos pues los artículos alimenticios se habían encarecido y tenían que ser abonados en el momento de su adquisición. La situación económica no era boyante porque la mayoría de las cuotas eran de uno o dos reales. Diariamente eran repartidas de 700 a 900 raciones de comida, enorme demanda por falta de trabajo y la estrechez con que vivía el obrero. Por un perrochico (cinco céntimos) los usuarios tomaban una taza de caldo y por un patacón (diez céntimos) un plato de bacalao con patatas o de potaje con arroz, habas, garbanzos o lentejas. Por quince céntimos podía comer un plato de carne guisada. En cuanto a bebida, por cinco céntimos más, el beneficiario podría beber un vasito de vino, y por diez, uno un poco mayor.

    Prácticamente se vivía al céntimo cada día. Y así fueron pasando los años en los que la Cocina fue superando los malos tiempos y al iniciarse la Primera Guerra Europea, se podría decir que su situación económica era óptima.

    HACIA UN NUEVO EDIFICIO:

En los años veinte Don Antonio Lens expuso la necesidad de dotar de edificio propio a la Entidad. Las instalaciones inauguradas cuarenta años antes resultaban obsoletas. Se propuso a la Junta la adquisición de la casa número 10, de la calle de Cordelería, y 53 de la calle Juan Canalejo - donde actualmente tiene su sede - que estaba a la venta. Al año siguiente fue adquirida en treinta y cinco mil pesetas de las de hace ochenta años, cantidad que pagó el propio presidente de su peculio particular. Ese mismo año la Cocina Económica fue clasificada como entidad benéfica particular.

    Llegada la Guerra Civil Española, la Cocina comenzó a servir en sus propias instalaciones, raciones a los alumnos de la Cantinas Escolares Da Guarda, en la Plaza de Pontevedra, a base de caldo, potaje y guiso. Todo ello a petición de la Tesorería y ropero de Guarda. Era el año 1937 en que se contabilizaron más de 200.000 raciones de comida, a razón de más de medio millar cada día.

    Finalizada la guerra y en un gran esfuerzo, la Cocina atendió todas las demandas, distribuyendo más raciones alimenticias que en los años anteriores, cerca de un cuarto de millón, a pesar de que comenzaban ya a escasear los víveres, al tener que ser atendida la zona republicana conquistada.

    Eran años de escasez alimenticia, de racionamiento y de estraperlo. La Entidad comunicó entonces la imposibilidad de poder atender una serie de demandas, como las cantinas del Magisterio, que habían solicitado 100 raciones diarias de comida. No obstante desde el año 1941, en que comenzaron los "años del hambre", y hasta la década de los cincuenta fueron suministradas más de cinco millones de raciones de pan, caldo, potaje y guiso, que suponían un gasto total de más de tres millones de las pesetas de hace más de medio siglo.

    A partir de 1950 se alcanzó la cifra de medio millón de raciones, siendo de destacar las obras realizadas en el inmueble: renovación de la techumbre del edificio, del mobiliario del comedor y de las instalaciones de cocina.

    A su vez, se produjo un cambio de los primitivos y modestos menús a las comidas de nuestros días, con toda una gama de platos: caldo, sopas, tortillas, legumbres, leguminosas, callos y calamares, bacalao, pollo, carne guisada y frutas.

    LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS:

La labor de la Entidad ha sido reconocida por el Ayuntamiento de La Coruña, que al cumplir los 100 años de vida, le otorgó la Medalla de Oro de la ciudad.

    Las instalaciones fueron objeto de una nueva ampliación. Convirtió su terraza en comedor de la Tercera Edad. Se puso en funcionamiento el servicio de desayunos. Últimamente se estudia el proyecto de abrir una lavandería-ducha-guardarropa, servicio orientado a atender a los que pernoctan en la calle.

    El acudir a diario a la Cocina Económica crea entre los habituales un clima de camaradería, familiaridad, respeto y simpatía. Los beneficiarios muestran buena educación, no hay alborotos y allí procuran mostrarse comedidos y agradecidos.

    Se sirve a todos por igual y por el mismo precio simbólico - diez pesetas, seis céntimos de euro- que según señala Don Fernando Suárez, administrador de la Cocina desde hace más de medio siglo, y consejero de la Entidad, no constituye una limosna sino una ayuda a la Institución.

    Diariamente son distribuidas 600 comidas y el número de socios colaboradores pasa de los 3.000. La Cocina Económica sería incapaz de abrir sus puertas sin la colaboración de la ciudad, generosa y liberal como siempre lo fue, que nunca permitirá que esta Institución, con 120 años de existencia y labor benéfica, desapareciera de la faz herculina.

    Es de esperar pues, que pueda seguir cumpliendo los fines para los que fue creada: "Dar de comer al hambriento", una de las obra de misericordia que el género humano está obligado a realizar.

Manuel Rodríguez Maneiro.
La Coruña, diciembre de 2005.


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Antonio Lens Viera
Fundador
(1886 - 1933)



















Antonio Viñes Gilmet
(1933 - 1935)



















Diego Arias Fariña
(1937 - 1945)



















Angel Aperribay y Pita da Veiga
Presidente por ausencias del titular
(1939 - 1943)



















Andres Vilariño Alonso
(1945 - 1995)



















Luis Rodríguez Lago
(1995 - 2006)



















Fernando Suárez García
Actual presidente de la Junta de Gobierno.
(2006 - actualidad)

©2017. Cocina Económica de La Coruña.

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