Cumplimos 140 años alimentando la esperanza. 1 de mayo 1886 - 2026

Cocina Económica de La Coruña · 01/05/2026

La popular Cocina Económica de La Coruña, que es una de las instituciones benéfico-sociales de mayor solera con que cuenta la ciudad herculina, celebra 140 años de andadura.

Diariamente, centenares de personas recurren a la institución a recibir su ayuda con la que poder subsistir: vecinos que carecen de lo más indispensable para vivir o de medios suficientes para hacer frente a su situación. A este respecto, hay que destacar cómo la Cocina Económica viene manteniéndose, milagrosamente, desde su fundación en el ya lejano año 1886. Y decimos "milagrosamente" porque ha pasado, a lo largo de su historia, por momentos de verdadera penuria económica, pero siempre ha logrado salir a flote y proseguir su cotidiana tarea de servir todos los días del año comidas a los más necesitados. Y todo ello es posible porque desde su fundación contó siempre con Juntas Directivas desinteresadas, un buen número de suscripciones (aunque no el suficiente, dado el desarrollo demográfico de la ciudad de La Coruña), donaciones y aportaciones (no solo de particulares, también de entidades, corporaciones y distintos organismos), gracias a las cuales se ha logrado lo que puede considerarse un verdadero milagro de supervivencia.

IDEA DE CREAR LA “COCINA ECONÓMICA”

Expuesta la iniciativa de la Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos para atender a tantos menesterosos como pululaban por la ciudad al entonces gobernador civil, don Teodoro Baró, hombre sencillo y generoso, le pareció magnífica la idea y, tras tener una favorable acogida por parte de todos los estamentos de la ciudad, la primera autoridad civil de la provincia nombró una comisión, formada por el alcalde don Evaristo Babé, el periodista Ricardo Acevedo y don Ramón Pérez Costales, buen orador y ministro que había sido durante la Primera República. El proyecto de la Cocina Económica fue combatido en más de una ocasión, a pesar de la mala situación por la que atravesaba la clase obrera e indigente en general, pues más de un político local y más de una entidad estimaban que mejor que establecer cocinas económicas era proporcionar trabajo a los necesitados y parados, lo que era muy difícil conseguir entonces a corto plazo y más teniendo en cuenta que los estómagos no podían esperar a que surgiese el milagro. Simultáneamente, se especulaba también sobre la idea de crear un barrio obrero y una tienda-silo, donde se surtiesen las familias necesitadas, pero prevaleció el primitivo proyecto: crear una Cocina Económica. Se consiguieron unos locales y todo se dispuso para que pudiese abrir sus puertas cuanto antes. Y así se fundó, el 1 de mayo, la que iba a ser una institución modelo, que en principio quedó establecida en una antigua tahona, convertida más tarde en fábrica de harinas, en la calle del Socorro, esquina a la calle Sol y, por fin, el 20 de junio abrió sus puertas al público con un acto en el que participaron diversas personalidades y los beneficiarios.

La primera Junta de la Cocina Económica la presidió don Antonio Lens Viera, farmacéutico instalado en la calle de San Andrés y honrado y fervoroso republicano, que rigió los destinos de la Cocina hasta 1933. Esta presidencia fue alternada con don Ramón Pérez Costales, reconocido médico, escritor, político y filántropo.

HACIA UN NUEVO EDIFICIO

En los años 20, don Antonio Lens expuso la necesidad de dotar de edificio propio a la entidad porque los tiempos lo exigían. Las instalaciones inauguradas cuarenta años antes resultaban obsoletas y fue entonces cuando se propuso a la Junta la adquisición de la casa número 10 de la calle de Cordelería y número 53 de la calle Socorro, que estaba en venta y donde actualmente tiene su sede la Cocina Económica. En 1925, el inmueble fue adquirido por 35.000 pesetas de las de entonces, cantidad que pagó el propio presidente, don Antonio Lens, de su peculio particular. Aquel mismo año, la Cocina Económica fue clasificada como Entidad Benéfica Particular.

LOS PEORES MOMENTOS

Llegada la guerra Civil Española, la Cocina Económica comenzó a servir raciones diarias a los alumnos de las Cantinas Escolares del Grupo Escolar da Guarda, en la Plaza de Pontevedra, servidas en la propia Cocina Económica a base de caldo, potaje y guiso. Era el año 1937 cuando se contabilizaron más de 200.000 raciones de comida, a razón de más de medio millar cada día. Finalizada la guerra española, gracias a un gran esfuerzo por parte de sus trabajadores, la Cocina pasó a atender todas las demandas de la ciudadanía coruñesa, distribuyendo más raciones alimenticias que en los años anteriores: cerca de un cuarto de millón, a pesar de que ya comenzaban a escasear los víveres, al tener que ser atendida la zona republicana conquistada. A partir de entonces, se avecinaron años de escasez alimentaria, de racionamiento y de estraperlo. Y fue entonces cuando la Cocina Económica comunicó la imposibilidad de poder atender a una serie de demandas, como las Cantinas del Magisterio, que habían solicitado 100 raciones diarias de comida. No obstante, desde el año 1941, en que comenzaron los “años del hambre”, hasta la década de los 50 del pasado siglo, fueron suministradas por la entidad más de cinco millones de raciones alimenticias de pan, caldo, potaje y guiso, con un total de gastos de más de tres millones de pesetas. Y, al iniciarse los años 50, el número de raciones alimenticias que suministró la Cocina pasó del medio millón, siendo de destacar las obras realizadas en el inmueble: renovación de la techumbre del edificio, renovación del mobiliario del comedor y modernización de las instalaciones culinarias. A su vez, a lo largo del pasado siglo, se pasaba de los primitivos y modestos menús de pasados decenios a las comidas de nuestros días, con toda una gama de platos como los que condimentan en locales de restauración, hoteles y hogares coruñeses.

NUEVOS SERVICIOS Y MEJORAS

La labor de la Cocina Económica fue reconocida por el Ayuntamiento de La Coruña cuando, al cumplir los cien años de vida en 1986, se le otorgó la Medalla de Oro de la ciudad. A partir de entonces, las instalaciones fueron objeto de ampliación, llegando a convertir su terraza en comedor de la Tercera Edad, poniendo en funcionamiento el servicio de desayunos, el servicio integral de aseo (duchas, lavandería y ropero), el punto solidario (local de ocio, sala tv, wi-fi, biblioteca y zona de descanso), el servicio de orientación social o el reparto en los barrios del Castrillón, Birloque y Sagrada Familia. Dichas ampliaciones y mejoras no serían posibles sin la buena gestión de los últimos presidentes: los ya fallecidos Andrés Vilariño Alonso, Luís Rodríguez Lago, Fernando Suárez García y Alberto Martí Villardefrancos; y el actual, don Jacinto Luis Torres Fraga; así como sus correspondientes directivas.

El acudir a diario a la Cocina Económica crea entre los habituales un clima de camaradería, familiaridad y respeto. Los beneficiarios de la entidad muestran buena educación y se muestran agradecidos. En definitiva, diariamente, son distribuidas más de 1.400 comidas y el número de socios colaboradores ronda los 3.000. La Cocina Económica sería incapaz de abrir sus puertas a los necesitados sin la colaboración de la ciudad, solidaria, generosa y liberal como siempre lo fue, que nunca permitiría que la Cocina, con 140 años de existencia y de labor benéfica ininterrumpida desde 1886, desapareciese de la faz herculina. Es de esperar, pues, que esta Institución pueda seguir cumpliendo los fines para los que fue creada y

“ALIMENTANDO LA ESPERANZA”

  Volver