Cientos de personas dan el último adiós a Fernando Suárez en San Amaro

Cocina Económica de La Coruña · 06/01/2009

Cientos de personas acudieron ayer al entierro en San Amaro y el posterior funeral en la Venerable Orden Tercera del presidente de la Cocina Económica, Fernando Suárez, que falleció el domingo a los 92 años de edad a causa de una insuficiencia respiratoria. Familiares y amigos rindieron el último adiós a Suárez, cuyo cuerpo fue velado en Pompas Fúnebres de A Coruña, por donde también pasaron numerosos allegados del fallecido. Representantes de la vida política, como el alcalde, Javier Losada, así como del ámbito social de la ciudad tuvieron emotivas palabras de recuerdo tras conocerse la noticia del óbito, y además transmitieron su apoyo a los familiares. El sepelio también reunió al delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras, a concejales del PP como Carlos Negreira o el ex alcalde, Francisco Vázquez. Su figura era recordada por muchos como un hombre dedicado a su labor solidaria, al frente de la Cocina Económica, a la que le dedicó más de 70 años de su vida, los dos últimos como máximo responsable de la institución, tras la defunción de su antecesor Luís Rodríguez Lago. Precisamente por sus actividades de entrega a los demás, Suárez recibió diversas distinciones, entre las que se encuentran la Cruz de Plata de la Orden Civil de la Solidaridad Social de manos de la Reina Sofía en 1998. Además, la Comisión de Honores y Distinciones del Ayuntamiento coruñés aprobó en enero de 2006 la propuesta de que Fernando Suárez entrara a formar parte del callejero de la ciudad por su trabajo en la Cocina Económica, aunque por el momento aún no se ha inaugurado ningún vial con su nombre. Fuente: El Ideal Gallego (Martes, 6 de enero de 2009)

*     *     *     *     *

Fue mucho -y nunca bien pagado- lo que este gran hombre hizo por los más necesitados de la capital herculina y lugares del área metropolitana, los beneficiados de su humanismo e imborrable honorabilidad. Con ocho años cumplidos comenzó a trabajar Tras realizar estudios primarios, en horas libres, a los ocho años don Fernando comenzó a trabajar en la perfumería Casa Isabel, de la calle Real coruñesa, hasta que después de ser movilizado en la Guerra Civil y licenciado en 1939, año en el que ingresó en la Cocina Económica coruñesa, donde necesitaban un empleado. Se presentó y fue admitido por la directiva de aquel entonces, que presidía Don Diego Arias Fariña. Se casó en 1945 con Isabel Fernández Casal, ya fallecida, con la que tuvo ocho hijos, que en la actualidad cuentan entre cuarenta y cincuenta años. Es abuelo de un buen número de nietos, tres de ellos norteamericanos. Recibió un homenaje de los pobres coruñeses Fue en 1971 cuanto un asiduo de la Cocina Económica, tuvo la feliz idea de que los pobres coruñeses tributasen un homenaje a un hombre que dedicó toda su vida a protegerlos y darles de comer. Fue el único caso en España en el cual los acogidos de un centro benéfico se asocian para realizar un acto de tal naturaleza. Resultó una comida muy emocionante, que congregó a gentes de toda clase social. Al final se le entregó una placa con esta inscripción: Los pobres de la Cocina Económica, con todo cariño y agradecimientos a don Fernando Suárez García, por su entrega total hacia nosotros. (Por Víctor Castro, para EL IDEAL GALLEGO - Miércoles, 19 de abril de 2006)

*     *     *     *     *

Tenía unas manos suaves. Cuando alguien entraba en la oficina de la Cocina Económica él se levantaba y lo saludaba con un apretón de manos con energía impropia de una persona de su edad. Hacía un lustro que ni veía ni oía bien. Leía ayudándose de una lupa y hablar con él nos exigía levantar un poco la voz. Para él estos problemillas no suponían limitación alguna a su quehacer diario. Su cabeza funcionaba igual de bien que 40 años antes. Era un hombre especial, bondadoso, solidario, humilde, cariñoso, afectuoso, trabajador como nadie. Le conocí en 1994. Me impresionó su vitalidad, su lucidez y sobre todo las ganas con las que seguía acudiendo a la Cocina. Allí empezó a trabajar un 1 de noviembre de 1939. No dejó de hacerlo hasta dos días antes de su muerte. Fernando Suárez es una figura irrepetible. Nunca disfrutó unas vacaciones. Trabajaba todos los días, de lunes a domingo. Y lo hacía para que los más necesitados tuviesen un plato de comida caliente. A ellos les regaló su vida. Ni la época de las cartillas de racionamiento, ni los malos momentos económicos frenaron su dedicación. En la Cocina lo hizo todo: preparó comida, ayudó a servirla, promocionó la entidad, buscó colaboradores, hizo socios, la administró con suma diligencia y la presidió. Fue el aval de la institución y su persona era la garantía de una donación bien empleada. No se puede entender la Cocina Económica sin Fernando Suárez. Tampoco la idea de beneficencia en La Coruña. Su éxito como gestor y su labor como benefactor deben ser públicamente reconocidas. No basta una pequeña calle o una placita de nuevo diseño. Quien ha dedicado toda su vida a los demás, quien ha sido adalid de los servicios sociales de esta ciudad merece un reconocimiento que esté a la altura de los valores y de la humanidad que Fernando Suárez representó. Nos dejó a los 93 años, el pasado 4 de enero, domingo. Fue a las 14:30. Esperó a que Óscar Castro, su colaborador, acudiese al hospital a informarle de que un día más, como siempre, la Cocina Económica había cerrado sus puertas prestando sus servicios con normalidad. Y lo hizo a su manera, en la intimidad de su familia y sus amigos. No vio cumplidos dos deseos: celebrar el 125 aniversario de la entidad y construir un albergue para que nadie durmiese en la calle. La Cocina Económica lo conseguirá, en su nombre y para su memoria. Me quedo con un comentario que a raíz de su fallecimiento he leído en la red, “no llegan las palabras, salen en la garganta” y añado “y brotan de los ojos”. Descanse en paz. Por Francisco Rey (Secretario de la Cocina Económica) Artículo publicado en “La Voz de Galicia” el sábado, 31 de enero de 2009.

 

  Volver